Fingir demencia
A una semana del resultado electoral en la provincia de Buenos Aires, el gobierno nacional reacciona como si nada hubiese pasado.
Gentileza La Luna con Gatillo
El presidente Javier Milei reaccionó como se esperaba, es decir, no
reaccionó. Como si nada hubiese pasado los catorce puntos de diferencia que
Fuerza Patria le sacó de ventaja en las elecciones legislativas, no significan
nada para él.
El viernes anterior a las elecciones, tanto el presidente como sus
ministros, pronosticaban la derrota abrumadora del peronismo además alertaba
que una derrota del oficialismo iba a derivar en una reacción desastrosa de los
mercados.
Ni uno ni otro, el peronismo demostró estar más vivo que nunca y los
mercados, al momento de escribir esta nota, reaccionaron acorde a la derrota
del modelo, pero sin que la sangre llegue al río.
Si es cierto que el dólar alcanzó el techo y ahora el Banco Central hará
uso de los dólares que le pidió al FMI para que vuelva a ubicarse dentro de la
franja, una leve caída de los Bonos, y si, el riesgo país superó los 1000
puntos. Pero esto sucede no por el resultado electoral sino por la consecuencia
de la implementación de un proyecto económico basado en la especulación. El
programa de Milei es un fracaso desde su formulación.
Al congelar la inversión en la obra pública, verdadero motor de la
economía, y sólo favorecer a la especulación financiera, como el carry trade,
la suba de los encajes bancarios o la elevación de las tasas de interés de los plazos
fijos para evitar la compra de dólares, lo único que provoca es el enfriamiento
de la economía, Eso es lo que no funciona, no la expresión popular en las urnas.
Las mesas recientemente creadas por el gobierno, para atender los problemas
políticos, como la “Mesa política nacional” la “Mesa de diálogo federal con los gobernadores”
y la Mesa que interviene su partido política de La Libertad Avanza en la
provincia de Buenos Aires, es un retoque de maquillaje que nada modifica, es
como cambiar los lugares donde se sientan los comensales alrededor de luna mesa.
La otra legislativa
El 26 de octubre el país concurrirá nuevamente a las urnas, ya se descuenta
un resultado negativo para el presidente, podrá sumar un par de diputados y
senadores en el Congreso, pero entre los votos en contra y las abstenciones el
país le demostrará nuevamente el rechazo
a un gobierno que hizo de la crueldad y la perversión su forma de actuar ante cada
reclamo.
Los argentinos deberán apelar a las herramientas que la democracia les
ofrece para evitar una crisis mayor, este año los compromisos financieros
internacionales suman entre intereses y capital, unos 20 mil millones de
dólares, y otros 17 mil para el próximo.
Para eso el gobierno tiene pensado vender activos, reducir gastos, quitar
subsidios, privatizar empresas rentables, incluso modificar el sistema de
jubilaciones y pensiones y la ley de contrato de trabajo.
Más que nunca la política jugará un rol importante, la Argentina ya tiene
el cartel de venta, están para su subasta sus recursos naturales, la producción
agropecuaria y la calidad profesional de los especialistas, técnicos,
ingenieros, licenciados. Sólo la política podrá poner fin a este nuevo saqueo y
elaborar un programa que nos integre en un proyecto de nación.
El presidente Javier Milei reaccionó como se esperaba, es decir, no
reaccionó. Como si nada hubiese pasado los catorce puntos de diferencia que
Fuerza Patria le sacó de ventaja en las elecciones legislativas, no significan
nada para él.
El viernes anterior a las elecciones, tanto el presidente como sus
ministros, pronosticaban la derrota abrumadora del peronismo además alertaba
que una derrota del oficialismo iba a derivar en una reacción desastrosa de los
mercados.
Ni uno ni otro, el peronismo demostró estar más vivo que nunca y los
mercados, al momento de escribir esta nota, reaccionaron acorde a la derrota
del modelo, pero sin que la sangre llegue al río.
Si es cierto que el dólar alcanzó el techo y ahora el Banco Central hará
uso de los dólares que le pidió al FMI para que vuelva a ubicarse dentro de la
franja, una leve caída de los Bonos, y si, el riesgo país superó los 1000
puntos. Pero esto sucede no por el resultado electoral sino por la consecuencia
de la implementación de un proyecto económico basado en la especulación. El
programa de Milei es un fracaso desde su formulación.
Al congelar la inversión en la obra pública, verdadero motor de la
economía, y sólo favorecer a la especulación financiera, como el carry trade,
la suba de los encajes bancarios o la elevación de las tasas de interés de los plazos
fijos para evitar la compra de dólares, lo único que provoca es el enfriamiento
de la economía, Eso es lo que no funciona, no la expresión popular en las urnas.
Las mesas recientemente creadas por el gobierno, para atender los problemas
políticos, como la “Mesa política nacional” la “Mesa de diálogo federal con los gobernadores”
y la Mesa que interviene su partido política de La Libertad Avanza en la
provincia de Buenos Aires, es un retoque de maquillaje que nada modifica, es
como cambiar los lugares donde se sientan los comensales alrededor de luna mesa.
La otra legislativa
El 26 de octubre el país concurrirá nuevamente a las urnas, ya se descuenta
un resultado negativo para el presidente, podrá sumar un par de diputados y
senadores en el Congreso, pero entre los votos en contra y las abstenciones el
país le demostrará nuevamente el rechazo
a un gobierno que hizo de la crueldad y la perversión su forma de actuar ante cada
reclamo.
Los argentinos deberán apelar a las herramientas que la democracia les
ofrece para evitar una crisis mayor, este año los compromisos financieros
internacionales suman entre intereses y capital, unos 20 mil millones de
dólares, y otros 17 mil para el próximo.
Para eso el gobierno tiene pensado vender activos, reducir gastos, quitar
subsidios, privatizar empresas rentables, incluso modificar el sistema de
jubilaciones y pensiones y la ley de contrato de trabajo.
Más que nunca la política jugará un rol importante, la Argentina ya tiene
el cartel de venta, están para su subasta sus recursos naturales, la producción
agropecuaria y la calidad profesional de los especialistas, técnicos,
ingenieros, licenciados. Sólo la política podrá poner fin a este nuevo saqueo y
elaborar un programa que nos integre en un proyecto de nación.
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