Cuando los Ricos no pagan Impuestos
Recientemente el gobierno de Milei envió al Senado de la Nación un proyecto de ley para beneficiar a las empresas de nuevas industrias con excepciones tributarias, aduaneras y cambiarias.
Por Rubén
Magliotti
El proyecto
enviado por el Poder Ejecutivo amplía los márgenes de discrecionalidad impositiva
en el marco del Régimen Incentivo para las Grandes Inversiones –RIGI-
vinculadas principalmente al negocio de la inteligencia artificial.
¿Qué es el RIGI y cuál fue su efecto?
El RIGI es el
Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, un programa implementado en
Argentina para atraer proyectos de gran escala tanto nacionales como
extranjeros. Fue creado por la Ley 27.742 (Ley Bases) y ofrece estabilidad
fiscal, aduanera y cambiaría por 30 años.
Fue pensado para
atraer inversiones fundamentalmente en minería (ej. cobre, litio), energía
(petróleo, gas, renovables), infraestructura y Tecnología y en forestoindustria,
además de Turismo y Siderurgia.
Sancionada por
el Congreso Nacional el 28 de junio del año 2024 empezó a tener vigencia a partir
del 8 de julio del mismo año cuando fue publicada en el Boletín Oficial
de la Nación.
Según estimaciones
del Centro de Economía Política Argentina al momento de puesta en
funcionamiento, el Estado nacional dejaría de percibir aproximadamente entre USD 786
y USD 1.395 millones anuales (con un escenario base cercano a USD 1.069
millones) por la aplicación del RIGI.
Un grupo de
economistas autodenominados “Misión Productiva” trabajó un documento
sobre la base de los datos de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OCDE) sobre la inversión extranjera durante todo
el 2025 y Argentina está última en los países de la región que más atrajeron
inversiones extranjeras.
Pero hay un dato
no menor, en los países con mejores inversiones los gobiernos son de izquierda o
centro izquierda, ubicados en las antípodas del gobierno de Javier
Milei. Así el gobierno de Lula en Brasil, el de Claudia Sheinbaum Pardo en
México, el de Boric hasta noviembre del 2025 de Chile o el de Gustavo Petro en
Colombia se ubican en el podio de las inversiones. Es que el capital no es
ideológico cuando se trata de invertir, para muestra está China.
Ahora el SuperRigi
Sin embargo el
gobierno de Milei insiste en su fórmula fracasada presentando un nuevo proyecto de ley denominado “super
rigi” enfocado a las “nuevas industrias” como call center e inteligencia artificial
que incluye, rebajas fiscales, facilidades en los trámites de aduana, la
liberalización del mercado cambiario y la imposibilidad de realizar huelgas,
comprometiendo al Estado a mantener
estas condiciones sin cambios por un periodo de 30 años.
Mientras el
entramado productivo nacional y las pequeñas empresas se debilitan, la nueva
legislación parece responder a los intereses de las grandes corporaciones
estadounidenses
Este
alineamiento se percibe como una consecuencia de los vínculos de Milei con
magnates como Elon Musk y la radicación temporal de Peter Thiel en Argentina,
fundador de empresas como PayPal y Palantir, recientemente reciboido por el
propio Milei.
¿Quién paga los platos rotos?
Una reducción en
el poder recaudatorio del Estado conlleva a un desequilibrio fiscal; consideremos que la política tributaria es una herramienta
esencial para reducir la desigualdad social. De esta manera los buenos
gobiernos perciben el gasto social como una inversión para mejorar la calidad de
vida de sus habitantes, a través de la educación, la salud, la cultura
y el cumplimiento de los derechos laborales.
Sin embargo,
esta no es la realidad de nuestra América. Un estudio reciente del Observatorio
Fiscal Internacional realizó una investigación sobre progresividad
fiscal y desigualdad.
La desigualdad
de patrimonio se caracteriza por una marcada concentración de riqueza en la
cima de la distribución. La riqueza de los milmillonarios de la
región se multiplicó por seis entre 2000 y 2026, pasando de USD 117 mil
millones a cerca de USD 700 mil millones, en cambio, la riqueza del 50% más pobre se ha
visto prácticamente estancada.
De mantenerse
esta trayectoria de concentración acelerada observada en ese período, la
riqueza de los milmillonarios podría acercarse a los USD 2 billones hacia 2040.
Los sistemas tributarios en la región no corrigen la
desigualdad y, en general, son regresivos. El
50% más pobre destina en promedio cerca del 30% de su ingreso al pago de
impuestos, siendo el grupo que proporcionalmente más paga. En
contraste, el 1% más rico paga en promedio alrededor del 22%.
Los ultrarricos
pagan tasas de impuestos considerablemente más bajas que el resto de la
población. El 0,01% más rico tributa, en promedio, apenas un 20% en Brasil y un
11% en Chile, en ambos casos, la mitad que el promedio de la población.
Esto se debe a que pueden estructurar su riqueza de modo que genere poca o
ninguna renta gravable. Al no declarar ingresos, terminan pagando
menos impuestos –considerando el total de la carga tributaria– que el
resto de la población.
El informe
revela que las reformas tradicionales son insuficientes para corregir la baja
tributación en la cima de la distribución, a contramano de los datos, Milei acentúa
esta desigualdad promoviendo regímenes de exenciones impositivas a las grandes
corporaciones y empresas.
La propuesta
elaborada por el Observatorio para revertir esta situación es grabar con un
impuesto a las grandes fortunas, con un impuesto mínimo sobre la riqueza.
Un impuesto
mínimo efectivo sobre la riqueza tiene un alto potencial recaudatorio en la
región. En un escenario central, un impuesto mínimo del 2% sobre patrimonios
superiores a USD 100 millones podría generar cerca de USD 24 mil millones
anuales (equivalentes a 0,6 puntos del PIB regional). Una versión más
ambiciosa, con una tasa del 3%, alcanzaría los USD 36 mil millones (0,9 puntos
del PIB regional.
Pero esta
alternativa es impensable para este gobierno,
ante la falta de recaudación por las exenciones impositivas, por la rebaja de
las retenciones al campo, o por la caída en la recaudación del IVA o de Ganancias
por la crisis económica, solo ofrece desfinanciamiento a la
educación, a la salud, a la investigación científica, a la obra pública, a las provincias,
a las tarifas de los servicios públicos, a los jubilados y a los trabajadores
estatales.
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