La Metamorfosis del Ajuste en Argentina – De la Promesa de Modernidad a la Estética de la Crueldad
La historia económica reciente de Argentina parece estar atrapada en un "loop" de repetición marcado por lo que expertos denominan las "cuatro M": Martínez de Hoz, Menem, Macri y Milei.
Por Rubén Magliotti
Si bien estos cuatro modelos comparten una
raíz común de apertura económica, desregulación, el endeudamiento internacional y
reducción del rol del Estado, en sus estructuras de poder se revela una
mutación inquietante en la forma en que se justifica el sacrificio social
y se ejerce la autoridad.
La aceleración del colapso: Ciclos cada vez más breves
El vacío del "Para qué": ¿Ajuste o modernidad?
El Menemismo y la Modernidad:
El modelo de los 90 de Carlos Menem, ofrecía
un "ideario
de puerta de acceso a la modernidad". La sociedad aceptaba el
ajuste y la desregulación a cambio de beneficios tangibles, estabilidad
tras la hiperinflación, acceso al consumo masivo (shoppings y
supermercados), tecnología y viajes al exterior. Había un "para qué"
que funcionaba como motor de consenso. La convertibilidad había logrado el
milagro entusiasmando a la clase medias, luego vendría la debacle y los costos
de pagar la fiesta.
El Mileísmo y la Distopía:
El escenario actual es calificado como un "ajuste
literalmente distópico". A diferencia del pasado, hoy se exige un
sacrificio extremo en pos de un "equilibrio fiscal", pero carece
de una promesa clara de bienestar o consumo que lo justifique.
La clase media se está empobreciendo, los
sectores populares cada vez deben realizar más sacrifico y recortes, sólo
crece el trabajo informal de plataformas de transporte como uber y didi y
servicios de reparto del estilo de los delivery.
No está claro cuál es el beneficio final para
la clase media y los sectores populares que compensará la privación social,
este desconcierto va sumando cada vez un mayor número de adeptos, así lo
refleja el índice de desaprobación del 65% de la actual gestión relevado en la
última encuesta de Zuban Córdoba
De la "Fiesta Noventosa" a la "Guerrilla de Trolls"
Hoy se ha consolidado un fenómeno de época
donde la crueldad es la nueva norma.
La mutación de la conciencia joven
Un pilar fundamental del apoyo a Milei fue el "culto al individualismo" de los jóvenes que emergieron de la pandemia. Sin embargo, la crisis económica está forzando una nueva concientización política en este sector. Los adolescentes hoy están desarrollando una visión distinta al observar de primera mano el deterioro de sus hogares: padres que pierden el empleo o que, a pesar de trabajar, no llegan a fin de mes. Este impacto directo en el seno familiar está quebrando la fantasía individualista inicial.
Un poder sin red
Finalmente, es evidente una vulnerabilidad política clave en el modelo actual. Mientras que Carlos Menem contaba con el respaldo de una estructura partidaria tradicional y poderosa como el Partido Justicialista, Javier Milei carece de un partido propio fuerte. Su fenómeno se sostiene primordialmente a través de medios de comunicación y grupos empresarios, lo que, sumado a la brevedad de los ciclos de confianza, plantea un escenario de erosión acelerada y alta volatilidad social.
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