El faro de Milei que ilumina al capitalismo de los amigos

 Mientras el discurso oficial predica la austeridad y el fin de los privilegios, la Fundación Faro, el think tank predilecto del poder libertario, experimentó un milagro financiero: multiplicó su patrimonio más de 350 veces en apenas un año.

Por Rubén Magliotti


En el universo de las ideas libertarias, el mercado parece haber bendecido con especial énfasis a la Fundación Faro Argentina, la organización dirigida por el politólogo Agustín Laje.

Según el balance presentado ante la Inspección General de Justicia (IGJ), la entidad pasó de tener un patrimonio neto de apenas $12 millones en 2023 —cuando operaba bajo el nombre de Fundación Valorar— a la estratosférica cifra de $4.394 millones en 2024. Este incremento patrimonial de más de 350 veces coincide quirúrgicamente con el ascenso y consolidación de Javier Milei en el poder.

 

Cenas, donantes anónimos y el "vuelto”

 El principal motor de esta bonanza son las "donaciones", que en 2024 sumaron casi $5.000 millones (unos 4,8 millones de dólares). El 99% de los ingresos de la fundación provienen de este concepto, aunque la documentación oficial mantiene en el más estricto anonimato la identidad de los benefactores.

 La transparencia no parece ser un valor de mercado para Faro: ante las consultas sobre quiénes financiaron la fastuosa "Cena Solidaria" en el Yacht Club de Puerto Madero, donde el propio Presidente asistió para bendecir el proyecto, no hubo respuestas.

En los pasillos de la política se habla de un circuito de "empresarios amigos" que ponen dinero para "quedar bien" y luego buscan el beneficio en licitaciones o acceso directo al despacho presidencial.

 

La timba cultural

 Lo más llamativo del balance no es solo cuánto ingresa, sino en qué se gasta. A pesar de presentarse como un faro de formación ideológica, la organización destina una parte mínima a su estructura operativa. En cambio, la mayor parte de los recursos se volcaron a inversiones financieras: $4.188 millones se colocaron en fondos comunes de inversión, bonos y Letras del Tesoro nacional.

 Mientras el país atraviesa una crisis profunda, el think tank de Laje funciona como una mesa de dinero que utiliza los aportes (presumiblemente de aquellos que se benefician con las políticas de desregulación) para alimentar la rueda de la especulación financiera.

En paralelo, la fundación ha demostrado una generosidad notable en publicidad política, gastando más de $1.000 millones en redes sociales entre 2025 y 2026 a través del sitio Ratio.

 

Amigos son los amigos

 El entramado de relaciones que rodea a la Fundación Faro señala directamente al corazón de la Casa Rosada. Las reuniones se realizan en el Yacht Club, propiedad de la familia Neuss, cuyos integrantes mantienen una amistad de larga data con el asesor presidencial Santiago Caputo. No parece ser casualidad que, mientras el grupo Neuss facilita los salones para que Laje y Milei celebren su éxito, el Gobierno nacional haya aprobado concesiones hidroeléctricas para empresas vinculadas a este mismo holding familiar.

 Este esquema se inscribe en lo que algunos analistas ya denominan "el país de la Fundación Faro", un ecosistema donde el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) parece diseñado a medida para sectores tecnológicos y petroleros amigos, como los que representa el magnate Peter Thiel, quien curiosamente impulsa proyectos con nombres idénticos a los programas oficiales de Capital Humano.


Entre balances que se presentan con demoras y una opacidad que desafía cualquier estándar de ética pública, la Fundación Faro se consolida no como un espacio de debate intelectual, sino como un engranaje clave en el flujo de dinero que conecta los negocios privados con el poder político. El "cambio cultural", al menos para Laje y sus socios, ha resultado ser un negocio extremadamente rentable.

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