La Culpa es del Otro, (si es morochito mejor…)
Se busca responsabilizar a los extranjeros por la crisis económica, el gobierno de Javier Milei reflota viejos eslóganes para desviar la atención de un proyecto de exclusión que no encuentra respuestas en los números, sino en el prejuicio.
Por Rubén Magliotti
El eterno retorno del prejuicio
La "invasión" que solo existe en el discurso
La contradicción histórica es flagrante. Mientras
que en 1914 casi el 30% de la población era extranjera y ese proceso se
celebró como un pilar de la construcción nacional, hoy un 4,2% es calificado de
"invasión". La diferencia no reside en la cantidad, sino
en el origen, el color de piel y la posición social de los migrantes actuales.
DNU y discriminación: alfombra roja para el capital, muros para el trabajador
Este dispositivo no es novedoso. al
final de la convertibilidad en 2001, el discurso oficial apuntaba a los
inmigrantes de países limítrofes mientras la economía se derrumbaba por
la desindustrialización y la apertura económica. En 2017, Mauricio Macri retomó
la misma estrategia vinculando migración con delito mediante otro DNU.
Un decreto
inconstitucional y sin datos
La medida actual carece de sustento
empírico. El gobierno habla de "afluencia masiva", "colapso
sanitario" y "terrorismo", pero no presenta un solo dato
que demuestre una emergencia migratoria real. Además, el uso de un DNU es
inconstitucional, dado que el Congreso está en funciones, pero por
sobre todo es contraria a la doctrina de nuestra propia Constitución Nacional que ordena
fomentar la inmigración y garantiza derechos civiles a todos los habitantes.
Pero aún hay más: la redacción del DNU no
establece que es un mensaje de odio, tampoco define a que conductas alcanzan,
ni crea un mecanismo para detectarlas, por tanto, queda a la libre
interpretación y arbitrariedad de los denunciantes y de los funcionarios
judiciales que deberán actuar.
Es falso que los inmigrantes no aporten al sistema: cualquier persona que consume alimentos, carga combustible o paga
un alquiler tributa IVA y otros impuestos, incluso en la informalidad. La
conclusión es tajante: los inmigrantes no paralizaron la obra
pública, no fundieron pymes con importaciones, ni endeudaron al país. Esas
son las consecuencias del modelo político, económico y de sumisión a las
potencias extranjeras. La Argentina se construyó en base a las familias que
buscaban, y buscan trabajo, protección y una vida mejor, lo mismo que aquellos
argentinos que emigran para alcanzar un porvenir que esta Argentina de Milei
les niega.
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